Cuando me recuerdas que ha llegado septiembre se me vienen a la cabeza dos palabras: empezar y mostaza.
Empieza un nuevo curso, una nueva ilusión, nuevas lenguas y nuevos proyectos que nadie sabe como terminarán pero que afronto con ilusión.
Mostaza por el color de las tardes, el sol que todavía nos acompaña y que va tiñendo las hojas de ese color marrón raruno, que deja ver que todavía no ha llegado el otoño y nos quedan pinceladas amarillas de verano.
Mientras tanto tú y yo seguimos en la misma ciudad, con distinta gente y con distintas inquietudes.
¿podremos superar el invierno o nos helaremos como pequeños gatitos nacidos en agosto?
Este año, por fin, no os echaré tanto de menos en septiembre... será el amor o será que me estoy volviendo vieja como dice aquella canción...




